La historia de Bahía y su capital, Salvador, han atraído desde antiguo el interés de escritores y artistas y ocupan un lugar importante en la literatura latinoamericana. Salvador es una de las puertas de entrada al noreste de Brasil.
Salvador se caracteriza por el mestizaje cultural y racial que domina cada una de sus manifestaciones (folclor, gastronomía, artesanía, etc. Una prueba de esto es el surgimiento de grandes exponentes de la música brasileña como son Caetano Veloso, João Gilberto, Raúl Seixas, María Betãnia, María Creuza y Gal Costa.
Se afirma que lo que realmente se respira en Salvador es la salsa cultural africana, uno de los condimentos más sabrosos de Brasil. Los bahianos son orgullosamente negros ("afro") en su música y en su danza, en sus rituales y fiestas, en sus maneras de vestir, en su culinaria y en su religiosidad.
Ese sabor particular está en las delicias que cocinan las bahianas, en las ruedas de capoeira que giran al ritmo de los berimbaus, en los tambores del candomblé, en el ritual del lavado de las escalinatas de los templos católicos, en los jóvenes que en un abrir y cerrar de ojos escalan los cocoteros de la rambla marítima para aplacar la sed con agua medicinal y refrescante.

Atracciones

Museos:
Museo Abelardo Rodrigues
Guarda la más valiosa colección de arte católico de todo el país. La colección incluye crucifijos, telas, imágenes, oratorios, altares y objetos de valor inestimable. Cuenta con 762 piezas de los siglos XVI a XIX.
Ubicación: Calle Gregorio de Matos, en el piso noble del Solar del Ferrão Museo Carlos Costa Pinto
Los objetos aquí reunidos testifican detalles y aspectos de la vida social de Bahía en los siglos XVIII, XIX y XX.
 
Museo de Arte da Bahía
Funciona en lo que fue la mansión de un rico traficantes de esclavos del siglo XIX. Reúne objetos que pertenecieron a conocidas familias tradicionales de bahía y que dan una idea de cómo vivían las clases acomodadas de la época. También hay una pinacoteca con obras de maestros de la pintura bahiana.
 
Museo de Arte Moderno
Fue abierto en 1969 con ocho salas de exposición, teatro-auditorio, sala de vídeo, biblioteca especializada y banco de datos. Guarda un importante acervo de arte contemporáneo formado por pinturas, grabados, fotografías, dibujos, serigrafías, tapicerías y esculturas, totalizando cerca de mil obras de los más destacados artistas plásticos brasileños.

Museo Náutico
Forma parte del Forte de Santo Antônio da Barra, la primera fortaleza construida en el área urbana. Exhibe mapas antiguos, equipos de navegación de la época, maquetas de embarcaciones, piezas de artillería y restos de naufragios.
 

 

Parques:
Parque Costa Azul
Posee campo de fútbol, equipamiento para ejercicios físicos, instalaciones para ciclismo, atletismo, etc. El visitante encontrará restaurantes de comida internacional y típica. Hay, asimismo, un anfiteatro al aire libre con capacidad para 600 personas; estacionamiento, un puente de 35 metros sobre el río Camurujipe. El parque ocupa un área de aproximadamente 55.000 metros cuadrados.

Parque das Esculturas
En los alrededores del Solar de Unhão se realizan exhibiciones de obras de escultura y pintura de artistas nacionales.

Parque de Abaeté
Es un Área de Protección Ambiental de casi 12 mil metros cuadrados en el que la atracción central es una laguna de aguas negras rodeada de blanca arena y una copiosa vegetación. El manantial oscuro es la más famosa laguna de su género en esta parte de Brasil.
En otro sector del parque esperan al visitante instalaciones para prácticas diversas, la Casa de Música de Bahía y establecimientos de comidas, música, artesanía y demás.

Parque de Pituacu
Con sus 425 hectáreas de extensión, el Parque de Pituacu es una de las más importantes áreas de preservación ambiental de Salvador. Posee una zona de abundante vegetación con numerosos árboles frutales y palmeras y una laguna con embarcaciones a pedal a disposición de los turistas que desean un paseo.
Quienes gustan del ciclismo cuentan con una ciclovía de 18 kilómetros. También hay un centro comercial de 55 hectáreas, con restaurantes de comida típica e internacional, un museo de arte, y muchas otras cosas para que la estadía del turista sea de lo más grata y entretenida. El parque es vigilado por un equipo de 60 agentes de la Policía de Protección Ambiental encargada de otorgar seguridad a los visitantes.