Las islas paradisíacas de sol y playas de fina arena, que gozan de una temperatura primaveral durante todo el año son un archipiélago de 7 islas (Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, Tenerife, La Palma, Gomera e Hierro) y unos cuantos islotes (Alegranza, Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste y Lobos). Cada isla es diametralmente diversa a las otras y sus paisajes evocan rincones de todas las regiones del planeta.
Las Islas Afortunadas, los Campos Eliseos, el Jardín de las Hespérides, la Atlántida .... fueron las primeras denominaciones que se encuentran en los escritos griegos y romanos sobre las Canarias. Se trataba de un archipiélago de origen volcánico habitado por los guanches, raza muy alta, de piel clara, que vivían en los acantilados, en grutas o en pequeños poblados con casas de planta circular. En 1496 se incorporan a la corona de Castilla, tras una serie de luchas en que destacó el valor y la nobleza guanche. Precisamente entonces, las naves de Colón hicieron escala en Gran Canaria y en Gomera antes de partir al Nuevo Mundo.

Las Islas

Gran Canaria
Es el nombre por el que se la conoce pues en ella la naturaleza ofrece toda clase de paisajes, con una vegetación europea, americana y africana. Lo más característico de su fisonomía son los barrancos, que afluyen desde sus cumbres centrales, a más de 2.000 metros de altura, con sus inmensas rocas de granito, hasta el mar.
No hay tierra que presente tal diversidad y contraste de paisajes como esta isla, que tiene zonas desérticas junto a montañas de frondosidad tropical; abruptos acantilados frente a extensas playas de arena, y escarpados barrancos frente a suaves valles de plataneras. Una excursión por la isla en coche, impresiona y sorprende, cuando en pocos kilómetros se cambia tan drásticamente de vegetación y hasta de clima. Especialmente en invierno cuando los turistas se tuestan al sol en las playas al mismo tiempo que las cumbres de las montañas están nevadas.

Fuerteventura
Es la isla de mayor longitud de costa del archipiélago, la de solitarias planicies, la de las inmensas playas de arena fina y dorada, la isla virgen y deliciosa.
Fuerteventura, sólo separada de Africa por un estrecho corredor, constituye un paraíso de la pesca y ofrece en sus extremos Norte y Sur playas que compiten con las mejores del mundo. Ya incluso cerca de su capital, Puerto Rosario, existen bellísimas playas.

Lanzarote
Lanzarote es algo distinto a todo, no sólo a las islas que la circundan, sino al resto del planeta tierra. Su paisaje extraordinario parece el de otro mundo y como ya se ha afirmado, parece que esta isla no ha llegado al séptimo día de la creación. Y en cierto modo ello es cierto; al igual que las otras islas del archipiélago son de origen volcánico, pero en su caso los volcanes han dejado sentir su furia recientemente, en los siglos XVIII y XIX, cuando se produjeron grandes erupciones volcánicas que arrasaron unos 200 km2 y dejaron la isla calcinada y cubierta de cenizas. En cualquier caso a veces bellos, a veces sobrecogedores, el que haya visto estos paisajes no los olvidará jamás.
Pero lo más grandioso no lo representa esta excepcionalidad paisajística sino lo que esta raza esforzada de isleños, con paciencia, inteligencia y originalidad, han sabido arrancar a la tierra. Soluciones originales para sacar fruto a una tierra calcinada, con una agricultura que alcanza el grado de artesanía y dá en secano fantásticos melones, sandias, higos, tomates y cebollas. O el impresionante y bellísimo fenómeno de la Geria, sucesión de cráteres en miniatura y cuna de artesanales viñedos.
Y por último el isleño de gran trascendencia internacional, el genial artista Cesar Manrique, el escultor, arquitecto y decorador ecologista, que ha creado paisajes de ensueño, y espacios de desbordante fantasía y belleza, no sólo en armonía y respeto del medio ambiente sino potenciándolo al máximo.

Tenerife
La isla de Tenerife es la mayor del archipiélago. Su clima afortunado, ofrece un gran contraste y riqueza de paisajes. Está atravesada por una cordillera, en cuyo centro se eleva el gigantesco cráter de las Cañadas del Teide, de unos 20 Km. de diámetro y a más de 2.000 metros sobre el mar, que constituye un magnifico y bellísimo Parque Natural. Al Norte del mismo se alza el Pico del Teide, de 3.718 metros de altura, cubierto de nieve durante el invierno. A ambos lados de la cordillera se extienden valles de exuberante fertilidad.
Tenerife ofrece una singular y variadísima flora, con grandes y frondosos montes, extensas plantaciones de plátanos y tomates, y campos inundados de la flor de pascua en primavera. Asimismo su costa presenta bellísimos acantilados, contrastando con playas suaves de finísima arena, negra o dorada.

La Palma
La Palma, la isla verde por excelencia, es extraordinariamente escarpada, en ella se da la mayor altura del mundo en relación con su perímetro. En su centro se abre el mayor cráter que se conoce La Caldera del Taburiente, declarada Parque Nacional. Su perímetro es de 9 Km. con profundidades de hasta 770 metros, y toda esta extensión está cubierta de inmensos pinares. La imponente grandiosidad de la Caldera puede contemplarse desde el Mirador de la Cumbrecita. La altura máxima de la isla corresponde al Roque de los Muchachos, donde se encuentra un observatorio astrofísico a 2.423 metros.

La Gomera
La Gomera es una isla rica y frondosa, formada por un gran macizo central, que se eleva a 1.487 metros sobre el mar. Su fisonomía de costas abruptas y acantilados, se extiende en paisaje montañoso hasta un gran macizo central, el Alto de Garajonay, declarado Parque Nacional.
En ella destaca la autenticidad y antigüedad de sus tradiciones, manifestadas en su original folclore y en el famoso lenguaje silbado que emplean sus habitantes para comunicarse de una montaña a otra.

Hierro
La más occidental y la más pequeña de las islas es un lugar ideal para pasar vacaciones tranquilas en pleno contacto con la naturaleza. Su centro abrupto y montañoso está ocupado por una meseta, cuyo pico más alto es el del Malpaso, (de 1.501m.) desde donde se divisa una fantástica panorámica de toda la isla y del golfo. Esta zona ofrece bellísimos e interesantes paisajes de bosques y numerosos cráteres volcánicos.
Su bello paisaje de acantilados, con costas cortadas a pico sobre el mar, ofrece una fisonomía desconocida y nueva de las Canarias. La parte donde más acantilados encontramos y donde están los de mayor altura es la del Golfo, encontrándose la mayor parte de los miradores en esa zona. Entre ellos destaca el Mirador de la Peña, que fue creado por el famoso arquitecto Canario César Manrique, oriundo de Lanzarote.
Otra atracción de la isla es la zona del Sabinar, donde se encuentran las Sabinas, árbol autóctono de la Isla que están tumbados por los fuertes vientos de la zona, supone un paisaje único ver estos espectaculares árboles moldeados por el viento.