Este precioso enclave del antiguo Mare Nostrum es un archipiélago compuesto por 5 islas y varios islotes. Dividido en dos grupos de islas, al Norte las Gimnesias (Mallorca, Menorca y Cabrera) y al Suroeste las Pitiusas (Ibiza y Formentera).
Su clima suave con más de 300 días de sol al año, sus bellísimos paisajes y playas, su amplísima oferta cultural, sus posibilidades de ocio o relax y la hospitalidad de sus habitantes las han convertido en un lugar cosmopolita visitado desde todos los lugares del planeta, a veces para pasar vacaciones, y a veces para quedarse para siempre. No es una sorpresa que el aeropuerto de la capital, Palma de Mallorca, sea el más concurrido de España. Las Baleares nos sorprenden y fascinan; cada una, con su personalidad autóctona, se diferencia de la otra, y todas tienen en común el que es difícil abandonarlas sin el deseo de volver una y otra vez.

Las Islas

Mallorca
La elegante isla mayor, como la llamaron los romanos posee todo lo que uno pueda soñar. Los primeros turistas empezaron a llegar a la isla a principios de los años veinte y, hasta la guerra civil, fue creciendo en ella un turismo selectivo, especialmente de intelectuales y artistas.
Su clima suave de cielos despejados, su belleza paisajística, su gran historia, y su atmósfera cosmopolita, la convierten en un lugar privilegiado, donde la oferta cultural es equivalente a la de una ciudad diez veces mayor; por ejemplo el Auditorio de Palma se cuenta entre una de las mejores salas de conciertos de Europa. En Mallorca encontramos relax, fuente de inspiración, cultura y ocio, "todo en tan pequeño territorio".

Menorca
La leyenda otorga a los vientos de la tramontana la propiedad de modificar las conductas. Este sea quizás el misterio y fuerza que atrae como un imán a aquellos que después de llegar como visitantes no pudieron nunca más abandonar la isla. Menorca, la más oriental del archipiélago, tiene una personalidad fuerte y diferente al resto de las islas. Salpicada de monumentos megalíticos y de múltiples huellas de su accidentada cultura, ofrece contrastes en sus apenas 700 Km2.
Su superficie casi llana nos brinda la agradable sorpresa de 216 km. de costa con multitud de playas y calas solitarias. Menorca, la menor como la llamaron los romanos en contraposición a la mayor que es Mallorca, presenta una atmósfera casi intocada, virgen; como si en estas localidades de gentes cordiales y aguas transparentes, el reloj se hubiera parado en una extraña magia propicia para descansar.

Ibiza
Ibiza, la isla a que así se bautizó por su típica arquitectura blanca, se ha convertido en un centro cosmopolita y risueño de gran atractivo turístico. Al igual que en el pasado llegó a la fama por su cultura hippy y playas nudistas, hoy día ofrece otras muchas posibilidades para otros públicos.
Sin embargo aún quedan algunas colonias hippies, así como un gran numero de jóvenes que la han seleccionado por su extraordinaria vida nocturna, que comienza en realidad por la tarde en las bellisimas calas o en la ciudad, donde se entabla amistad, para terminar pasando la noche en algunos de sus innumerables locales de moda y discotecas.
A parte de este aspecto, no se puede olvidar la antiquísima historia ibicenca, pues fundada ya en el año 654 a.C. por los Cartaginenses, sirvió de hogar a numerosas culturas mediterráneas, como la púnica o romana, que en ella dejaron su huella. Es por ello que una visita cultural sería de gran interés, si nos podemos resistir a la fuerza casi magnética que la playa ejerce sobre nosotros cuando estamos en la isla.

Formentera
Esta pequeña isla de 90 Km2, con una población de unos 5.200 habitantes, está situada frente a la costa Sureste de Ibiza, a unas 11 millas marinas. En Formentera se puede divisar el mar desde cualquier punto de la isla, así como disfrutarlo en suaves playas de arena o en escondidas calas, algunas con sorprendentes grutas sumergidas.
La isla de paz y luz, se presenta paradisíaca con sus pinos mediterráneos y sus palmeras africanas. Su clima primaveral es invitante, y lejos del mundanal ruido uno se siente en ella envuelto en una atmósfera mágica, con molinos de viento y norias.
Esta atmósfera mestiza y particular, donde los aspectos típicamente baleares y mediterráneos se funden con los recuerdos africanos, no resulta de una coincidencia, ya que la distancia entre esta isla y Argelia es menor que la que la separa de Barcelona.

Cabrera
Llegar a Cabrera y pasar más de un día en sus desiertas costas es un privilegio que hasta a Robinson Crusoe le hubiera resultado restringido. Desde 1991 la isla de Cabrera y los otros pequeños islotes que componen este paraíso fueron declarados Parque Natural Marítimo y Terrestre. Desde entonces y en pro de la protección de su flora y fauna las visitas a la misma se han controlado por parte de ICONA (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza).
Este maravilloso grupo de islas, se encuentra situado frente a la costa Sur de Mallorca. Su maravillosa naturaleza intacta ofrece una costa recortada en bellísimas calas, con tan sólo una playa de arena en su litoral oriental.