Capital de Santa Catarina, Florianópolis es una isla donde se expresa el más puro encanto tropical. Lejana de las tensiones, combina parsimonia y atractivos con colores, sonidos y diversión. Florianópolis cautiva por el esplendor de sus playas de mar azul, el sabor de la cocina y la belleza de la artesanía en encaje, en cerámica y en mimbre.
La capital del Estado de Santa Catarina está localizada 298 Km. al sur de Curitiba, en una isla conectada al continente por dos puentes. Posee parte de isla y parte de continente; con una naturaleza privilegiada y una destacada arquitectura colonial soriana representada en sus fuertes, fortalezas, iglesias y en sus puentes. El tiempo paso, pero las invasiones sólo mudaron de forma. Los antiguos buscaban oro y plata, ahora la invasión viene por tierra y aire trayendo a los turistas en busca de su mar color esmeralda y el sol radiante cuando apenas se anuncia la primavera.
Disputada por españoles, belgas y holandeses, fue ocupada en el S. XVIII por Azorianos, que dejaron su marca en la arquitectura colorida, en las fiestas folklóricas, en los museos y en las iglesias. Allí se puede aprecias la "Festa da Tainha", en la Barra da lagoa.
Florianópolis agrada también los que aprecian la historia. Los fuertes del siglo XVIII, erigidos para proteger la isla de invasores extranjeros pueden ser visitados y proporcionan buenos paseos. El centro de la ciudad tiene construcciones antiguas restauradas, como el Palacio Cruz e Souza con museo histórico, el edificio donde funcionaba la Alfândega (Aduana) y el Mercado Municipal.
La isla puede ser dividida, de forma sencilla, en dos sectores: el norte está el lado más buscado por los turistas y por eso, el más animado y con mejor infraestructura de servicios. El sur de la isla preservó con mayor intensidad las costumbres de los azorríllanos, que allá llegaron a partir del siglo XVIII. En algunos barrios se nota todavía la fuerte influencia que dejaron en la arquitectura y en las costumbres de la población. Los moradores más antiguos de Florianópolis todavía cargan en el modo de hablar, en las actividades de artesanía y fiestas populares la herencia de los inmigrantes de las islas portuguesas de Azores.
Florianópolis también es conocida por sus bellas playas, donde los camarones y langostas son los más apreciados crustáceos de su comida típica. De Florianópolis, viajando para el interior, el visitante va a encontrar el Vale de Itajaí, donde están localizadas ciudades de origen germánico como Blumenau, Brusque y Joinville.
La reciente ola de brasileños de otros estados y extranjeros que llegaron para vivir en la isla, ha traído sofisticación y un cierto aire cosmopolita a Florianópolis. La ciudad tiene un resort y buenos hoteles.

Atracciones

La mejor manera de se localizar y notar la real dimensión de Florianópolis es hacer un paseo de escuna. Escunas llevan los turistas para visitas a los fuertes (mire encima) y a la Costa da Lagoa, un pueblo de pescadores que preservan intensamente las costumbres de sus antepasados azorríllanos. El paseo proporciona una idea de la variedad de playas, una vista privilegiada de los varios fuertes y la visita a alguno de ellos. Con suerte, es posible avistar ballenas y delfines en el alto mar y en las bahías que se forman alrededor de la Isla.
En Ilha do Campeche hay innumeras inscripciones rupestres en sitios arqueológicos. Hay también sendas en la mata, en las proximidades de Lagoa da Conceição para villarejos y ruinas de ingenio de azúcar del siglo XVIII.

Fortalezas
Esta paradisíaca isla del sur del Brasil tiene un pasado lleno de batallas y escaramuzas. Acosada constantemente por corsarios belgas y holandeses, además de los navegantes españoles que veían a la isla como el último puerto seguro antes del Río de la Plata para aprovisionarse, por lo que la corona portuguesa preocupada por la defensa del territorio mandó edificar una serie de fuertes y fortalezas que hoy enorgullecen su historia y representan un archivo histórico invalorable para el Brasil.
Por su localización estratégica, un sistema de defensa de la isla de Santa Catarina fue construido por los portugueses durante el siglo XVIII, para evitar que el territorio fuera tomado por los españoles. Sin embargo, en 1777, en la única tentativa, los españoles invadieron la isla sin que los fuertes del esquema de protección pudieran detenerlos. La mayoría de las fortalezas son tumbadas por el Patrimonio Histórico y están restauradas. Paseos de barca llevan a los fuertes de Santa Cruz de Anhatomirim y Santo Antônio de Ratones, situados en islotas. Por tierra, pueden ser visitadas las fortalezas de São José da Ponta Grossa, Santana, donde hay el Museu de Armas, y Marechal Moura de Naufragados, con acceso por senda.
Fortaleza de Santa Cruz, en la isla de Anhatomirin (1739); Fortaleza de San José da Ponta Grossa (entre Daniela y Jureré) 1740; Fortaleza de Nuestra Señora da Conceição en la Isla de Araçatuba (1742); Fuerte Santana (actual museo de armas) 1761; San Antonio dos Ratones (1740) en la isla Ratón Grande.

Mercado Público
Edificio en estilo colonial açoriano de 1898. Son 119 boxes que comercializan ropa y calzados, alimentos, pescados, carnes, artesanías. Destacándose algunos famosos bares como el BOX 32. Los sábados el patio central se convierte en un improvisado escenario y se va formando la rueda de SAMBA. Y cuanto más copas vacías mas crece la animación. Los domingos permanece cerrado.

Lagoa da Conceição
Es uno de los lugares más bonitos y animados de Florianópolis. En la enorme laguna de aguas azules, margenada en algunos puntos por dunas de arena blanca, es posible practicar windsurf, kayak, vela y jet-ski. Artesanas, que manosean telar de bolillos hacen bellos trabajos de encaje, venden sus productos en las pequeñas tiendas locales. En las calles del entorno hay restaurantes, bares, discotecas y cafés, que hacen de las noches de la Lagoa, la más agitada de la ciudad.
Uno de los puntos panorámicos más privilegiados de la isla se halla en el Morro


Costa da Lagoa, desde donde se puede apreciar la Lagoa de Conceicao, rodeada de ondulantes dunas, montañas colonizadas por el verde tropical de la vegetación y donde es posible realizar la práctica de windsurf, jet esqui, aladeltismo y deportes náuticos.
Es recomendable alquilar una 4 x 4 e internarse en los caminitos rurales más apartados de la isla. Estos senderos atraviesan caseríos de origen azoriano y desembocan en bahías, donde se cultivan ostras, y playitas perdidas.

Laguna de Ibiraquera
Los fanáticos del windsurf están de suerte. Basta recorrer unos kilómetros para llegar a las dunas de Siriú, ideales para el sandboard. Este refugio de finas arenas blancas -que cuenta con posadas y cabañas para todos los gustos- aún conserva el encanto de los antiguos pueblitos de pescadores, pero garantizando el relax y el confort a sus visitantes.

Playas
Hay playas para todos los gustos. Canasvieiras, Cachoeira do Bom Jesus, Jurerê e Ingleses son urbanizadas y concentran muchos turistas. Los que prefieren locales más tranquilos deben escoger Moçambique, la más extensa playa de la isla, y Campeche. Y a los que les gustan de aventurarse por sendas en la mata y llegar a recintos prácticamente desiertos pueden seguir para Naufragados y Lagoinha do Leste. Pântano do Sul está junto a una colonia de pescadores y Santo Antônio de Lisboa tiene un encantador Villarejo con antiguas construcciones. Surfistas encontraran excelentes olas en varias playas, tales como Joaquina, Mole, do Matadeiro y Brava. Los calmos aguas de Cachoeira do Bom Jesus y Ponta das Canas son propicias para deportes náuticos.
La isla posee 42 playas, que en su mayoría se encuentran a menos de una hora de la ciudad. En su costa recortada, se encuentran 42 playas y 2 lagunas, colinas, pantanos y pequeñas islas., hacer kayak y surfing en la Lagoa da Conceiçao, participar en torneos de surf en Praia Joaquina y de vela en Praia Canas Veiras, visitar el Parque Municipal da Lagoa do Peri, en donde viven nutrias y yacarés, nadar en las verdes aguas de la Praia dos Ingleses.
Playas de diversos formatos, pequeñas ensenadas o con extensas fajas de arena; con olas fuertes o calmas como lagunas; o prácticamente desiertas; urbanizadas o escondidas y con acceso solamente por sendas.
A las tradicionales Canasvieiras, Ingleses y Jureré, el viajero ahora incluye el encanto de las playas de la costa oeste, muy frecuentadas por los brasileños. Las aguas más agitadas están al este. Joaquina es ideal para la movida joven y surfista. Más al sur se hallan Armacao y Matadeiro, de gran amplitud y Morros selváticos, y Campeche, donde aterriza el intrépido Saint Exupery en sus frecuentes viajes hacia los confines del mundo. Hoy, esa pista natural está invadida de bares que salpican los médanos y la abundante vegetación.
Los buzos encuentran buenos sitios para practicaren su deporte, así como pescadores y adeptos del surf, windsurf y barco de vela.
Florianópolis posee 42 playas entre ellas Ribeirão da Ilha, Pantano do Sul, Armação, Morro das Pedras, Campeche, Joaquina, Mole, Galheta, Santinho, Praia dos Ingleses, Ponta das Canas, Praia Brava, Lagoinha, Canasvieiras, Jureré y Forte.

 


Bombas
Es otra de las playas que goza de reconocida fama. Una buena alternativa para conocerla es hacerlo a pie, tanto por Praia da Galheta -un sitio desierto con arenas gruesas e infinidad de almejas-, como por senderos que se internan en la mata atlántica. El hospedaje se destaca por las fantasiosas instalaciones y la estructura de atención familiar y personalizada.

Praia do Rosa
Ubicada a 70 Km. al sur de Florianópolis, es el lugar perfecto para aquellos que quieren escapar de las multitudes y de los centros turísticos demasiado poblados. Este lugar ostenta excelentes olas para la práctica de surf y una escuela para quienes desean iniciarse en ese deporte.

Otros lugares
Predio da Alfandega, Praça 15 de noviembre, Catedral Metropolitana, Palacio de Cruz e Sousa, Puente Hercilio Luz, Museo Victor Meirelles, Lagoa Da Conceição, Iglesia Nuestra Senhora da Conceição.